
SEGUNDA CINTA: DONDE SE EXPLICAN LA DEPAUPERACION ABSOLUTA Y COMO EL FRACASO -Y EL TRIUNFO- DEL "CAPITALISMO REAL" HAN HECHO QUE EL MUNDO SEA UNA MIERDA)
El caso del empobrecimiento de la India en el siglo XIX
Pero esa industria textil que era la primera del mundo fué
destruida y la India se empobreció porque fué conquistada
por la violencia del estado capitalista inglés y porque
su empobrecimiento fue una de las causas del enriquecimiento de
Inglaterra. Las cosas sucedieron así:
1º. La revolución mecánica inglesa (su Revolución
Industrial) fue estimulada (y financiada) por la conquista inglesa
de la India. Estimulada para que la industria inglesa pudiera
substituir a la exhuberante producción textil india. Y
financiada con la rapiña de la conquista. Sólo el
saqueo de Bengala permite transferir de 1757 a 1780 la impresionante
cantidad de 38 millones de libras esterlinas.
2º. La conquista inglesa entregó al monopolio inglés
del 85 al 90% del comercio exterior de la India, destruyó
la industria textil india, extrajo el algodón indio imponiendo
por la violencia bajos salarios para su obtención (y por
tanto bajos precios para el producto), absorvió ese algodón
para la industria textil inglesa y obligó a los indios
a vestirse con los tejidos fabricados en Inglaterra.
¿Te acuerdas de lo que es "cebar" una máquina
o un aparato?. Se dice "cebar" de forma figurada a ponerlos
en condiciones de empezar a funcionar. Cuando usas un tubo de
goma para sacar gasolina del depósito de una moto estás
usando un aparato: un sifón. Y para ponerlo en condiciones
de empezar a funcionar tienes que "cebarlo". Tienes
que aspirar por el tubo hasta que la gasolina empieza a subir
por él. Pues fíjate: eso que acabamos de ver que
le hizo el estado capitalista inglés a la India fue
el proceso que "cebó" la revolución industrial
inglesa y su ascenso a la condición de potencia hegemónica
de la economía-mundo capitalista.
El valor de las exportaciones inglesas de mercancías de
algodón, hilo, etc, se multiplicó por 233
entre 1701 y 1800 saltando de veintitrés mil libras a casi
cinco millones y medio. Y a veinte millones y medio en 1820 ,
a cincuenta y dos millones en 1860 y a setenta y un millones en
1870. El sector textil ocupaba en 1840 el 75% del empleo industrial
inglés. El algodón era el 50% del textil y sus exportaciones
suponían el 40% del total.
Naturalmente es la revolución mecánica inglesa (la
famosa Revolución Industrial) la que facilita esos crecimientos.
Pero es la conquista de la India la que permite ese ritmo del
proceso. Proporcionando primero el dinero para la financiación
y luego la materia prima y los compradores. El pillaje y el saqueo
de la India proporcionó a Inglaterra entre 100 y 150 millones
de libras oro entre 1750 y 1800. Compara esa media anual mínima
de 2 millones de libras con las inversiones inglesas en Inglaterra,
las que hicieron posible el desarrollo de su capacidad productiva.
Que subieron de ser alrededor de 6 millones de libras anuales
en 1750 hasta los 19 millones de libras en 1820.
Hacia 1820 los ingleses controlaban prácticamente todo
el subcontinente indio. Dominando directamente la mitad económicamente
más importante y controlando la otra mitad mediante protectorados.
Ahora bien, es imprescindible tener en cuenta la otra cara de
la moneda. Darse cuenta de que en 1820 ya sólo el 35% de
la población activa inglesa se dedicaba a la agricultura
y la industria inglesa consumía cuarenta veces más
algodón que en 1760. En 1820 Inglaterra, con sólo
una docena de millones de habitantes, producía más
hierro que el mundo entero con 660 millones de habitantes cien
años antes. Desde 1813 Inglaterra podía obligar
a los indios a comprar las telas de algodón inglesas.
Telas que fabricaban en el Lancashire las mujeres y los niños
ingleses que trabajaban en jornadas de dieciséis horas
y bajísimos salarios y con su capacidad productiva multiplicada
por las máquinas. (Déjame que te dé una sóla
referencia de lo bajos que eran esos salarios: hacia 1830 el salario
que las hilaturas del Lancashire pagaban a un niño menor
de once años era seis veces menor que el de un adulto no
calificado y le permitía comprar con él menos de
un kilo de pan). Esas telas de algodón, que tan barato
costaba fabricar, viajaban a la India desde el puerto de Liverpool
en alas de la marina inglesa, la mejor y la más poderosa
del mundo en la época.
Inglaterra arruinó al artesanado textil indio, forzó
la producción de algodón indio para importarlo y
obligó a los indios a vestirse con textiles ingleses.
(Si has visto la película "Gandhi" recordarás
que la quema de tejidos ingleses y el tejerse a mano sus ropas
son importantes acciones de protesta y resistencia en la lucha
india por su independencia en el siglo XX).
Karl Marx lo explicó nítidamente en el capítulo
XIII del Libro Primero de El Capital. Escribió allí
que:
"Mientras la explotación maquinizada se expande
en un ramo industrial a costa del artesanado o la manufactura
tradicionales, sus éxitos son tan seguros como lo serían
los de un ejército que, armado con fusiles de percutor,
luchara contra un ejército de arqueros. [...] La
maquinaria, por un lado, promueve un incremento directo de la
materia prima; de esta suerte, pongamos por caso, la desmotadora
de algodón incrementó la producción de algodón.
Por otro lado, la baratura de los productos hechos a máquina
y los sistemas revolucionarios de transporte y comunicación
son armas para la conquista de mercados extranjeros. Al arruinar
el producto artesanal de éstos, la industria maquinizada
los convierte forzadamente en campos de producción de su
materia prima. Así, por ejemplo, las Indias Orientales
han sido constreñidas a producir algodón, lana,
cáñamo, yute, añil, etc, para Gran Bretaña [...] Se
crea así una nueva división internacional del trabajo,
adecuada a las principales sedes de la industria maquinizada,
una división que convierte a una parte del globo terrestre
en campo de producción agrícola por excelencia para
la otra parte, convertida en campo de producción industrial
por excelencia."
Los datos son reveladores. La exportación de algodón
de la India aumenta de 9 millones de libras en 1813 a 88
millones en 1844 y llega a 163 millones en 1914. La exportación
de tejidos de la India disminuye de más de un millón
y medio de libras en 1815 a sólo cien mil en 1822. En ese
mismo período Dacca, que es entonces la ciudad más
manufacturera de la India, baja de 150.000 a 35.000 habitantes.
Un viajero europeo nos cuenta que los huesos de los tejedores
indios blanqueaban todos los caminos de la India.
Por favor, que no se te ocurra pensar que los capitalistas ingleses
blancos les hicieron eso a los tejedores indios porque éstos
eran de tez oscura y aquellos blancos. Se lo hicieron no porque
ellos eran blancos sino porque eran capitalistas. Los capitalistas
ingleses no han tenido ningún escrúpulo en hacerles
cosas parecidas a otros blancos. Por ejemplo a los irlandeses.
Como ha dicho un autor: "Después de los esclavos
negros, Irlanda fué la principal víctima del sistema
de navegación que dió a Inglaterra su hegemonía
mundial".
Será útil a estos efectos que te diga que el tratado
de Limerick, que concluyó la guerra de 1689-1691, hizo
de la autoridad de la Corona inglesa sobre Irlanda algo no ya
igual sino incluso mayor que la autoridad de esa Corona sobre
las colonias americanas de Inglaterra. Esa autoridad incrementada
se usó para eliminar la competencia irlandesa. Ya antes
la ley sobre el ganado de 1666 había prohibido que las
vacas, cerdos y mantequilla irlandeses entraran en el mercado
inglés, provocando una concentración en la exportación
de lana a Inglaterra. Ahora la ley sobre la lana de 1699 destruyó
la producción lanera irlandesa y obligó a los irlandeses
a dedicarse a producir lino con unos niveles salariales muy bajos
en una industria a domicilio.
En 1707 Inglaterra y Escocia se unieron bajo el nombre de Gran
Bretaña. La consecuencia básica de la Unión
fue que los tejidos de lana ingleses desplazaron a los escoceses
(salvo en las variedades mas bastas). A cambio pudieron los tejidos
de lino escoceses introducirse en Inglaterra. Los tejidos de lana
y algodón quedaron reservados a Inglaterra aunque se autorizó
a Irlanda y Escocia a tomar parte en la producción de lino.
¿Te valen esos casos como prueba de que el Estado inglés,
herramienta poderosa de los capitalistas ingleses, no destruyó
la industria textil de la India por motivos de raza sino por motivos
capitalistas?. De todas formas conviene que los completemos con
otros referidos a la América Latina en el siglo XIX precisamente
porque lo que entonces sucedió allí tiene mucho
que ver con lo que nos pasó a los vascos en ese siglo.
En 1824 uno de los cerebros que hicieron y dirigieron el Imperio
Británico, el señor George Canning que fué
primero ministro de Asuntos Exteriores y luego Primer Ministro
inglés, escribió al independizarse la América
Latina de la Corona española que: "La cosa está
hecha, el clavo está puesto. Hispanoamérica es libre;
y si nosotros no desgobernamos tristemente nuestros asuntos, es
inglesa". Su competidor, el ministro de Asuntos Exteriores
de Luis XVIII de Francia, escribe -bien informado- que: "En
el momento de la emancipación, las colonias españolas
se volvieron una especie de colonias inglesas". El requisito
básico para ello fue que los gobiernos de las colonias
españolas liberadas se entrampan tomando empréstitos
ingleses para atender a sus gastos y convirtiéndose en
encadenados clientes del capitalismo financiero inglés.
Como compensación a esos "favores" eliminan las
prohibiciones para el comercio inglés y reducen o suprimen
los impuestos a la exportación y a la importación.
Y entonces aquí, en la América Latina, sucede lo
mismo que en la India. Todas las industrias textiles, artesanas
o primitivamente manufactureras, de la América española
fueron barridas por la industria textil inglesa, la más
desarrollada del mundo en la época, en cuanto los nuevos
estados independientes le abrieron gratis sus puertos. El científico
viajero Humboldt había estimado en ocho millones de pesos
el valor de la producción manufacturera de México
a primeros del siglo XIX, siendo la mayor parte proveniente de
los obrajes textiles. En Querétaro 1.500 obreros trabajaban
en 200 telares, en Puebla 1.200 tejedores trabajaban el algodón.
En Pacaicasa 1.000 obreros trabajaban los telares de un solo gran
establecimiento. Había en Cochabamba (Bolivia), cuando
el siglo XVIII deja paso al XIX, nada menos que ochenta mil
personas dedicadas a la fabricación de lienzos de algodón,
paños y manteles. La Córdoba argentina fabricaba
cada año más de setenta mil ponchos, veinte mil
frazadas y cuarenta mil varas de bayetas. Te aseguro que esta
relación no es exhaustiva. Había en la América
española muchos otros artesanos y muchas otras fábricas
y establecimientos textiles. Todos fueron barridos por los textiles
ingleses. Los agentes comerciales ingleses recorrieron Argentina
y copiaron los modelos de los ponchos. Enseguida se produjo la
fatal confrontación: los ponchos argentinos valían
en Argentina siete pesos frente a sólo tres pesos que era
también en Argentina (es decir, incluido el coste de transporte
desde Inglaterra) el precio de los ponchos fabricados en el Yorkshire.
Déjame señalarte el hecho de que el desarrollo de
la industria algodonera inglesa, que produjo la riqueza de Inglaterra
no sólo produjo la ruina y la miseria para los tejedores
de la India y de América Latina. Produjo también
el desarrollo, la ampliación y el florecimiento de esa
suprema miseria e inhumana explotación que supuso la esclavitud
de los negros en el Sur de los Estados Unidos, tan ligada al crecimiento
y desarrollo iniciales de la economía norteamericana. De
1815 a 1860 fue decisiva la influencia del algodón en el
índice de crecimiento de la economía yanqui. En
1849, por ejemplo, casi los dos tercios (el 64%) de la cosecha
de algodón norteamericano se exportaba al extranjero. Y
la esclavitud era tan rentable porque Inglaterra compraba mucho
algodón. Desde 1840 hasta la Guerra de Secesión
Gran Bretaña sacaba de los Estados Unidos del Sur la mayoría
del algodón que importaba. Inglaterra lo podía comprar
tan barato porque el precio del trabajo de cultivarlo y cosecharlo
era muy bajo. Era trabajo esclavo y al esclavo no se le pagaba
salario, su trabajo sólo costaba lo que costaba mal alimentarlo,
mal vestirlo y mal alojarlo. El mismo esclavo no había
costado en muchos casos nada porque había nacido de madre
esclava, criado como ganado propiedad del elegante y aristocrático
plantador del Sur.
Pero volvamos al caso de la India. Atiende ahora a unos pocos
datos más que hablan por sí solos: las exportaciones
británicas a la India aumentan desde las cien mil
libras de principios del siglo XVIII al millón de libras
en 1760, a los diez millones de libras en 1856 y a los veinte
millones en 1867, el año en que Marx publica El capital.
Siete años antes, en 1860, Gran Bretaña estaba ya
en el cénit de su hegemonía en la economía-mundo
capitalista. Sólo Holanda había conseguido antes
que Gran Bretaña esa hegemonía. Ahora Gran Bretaña
suponía sólo el 2,2% de la población mundial
pero producía más de la mitad (el 53%) del hierro
del mundo. Y consumía para textiles el 49% del algodón
bruto del mundo.
Pues bien, ¿sabes cuántos habitantes de la India viven
hoy por debajo del nivel de la pobreza? Trescientos cincuenta
millones (según datos de la mitad del decenio pasado).
El 45%. Nueve de cada veinte.